
El fútbol es un deporte, es decir un juego institucionalizado, pero juego al fin; por ello no es sólo cuestión de competencia sino también de entretenimiento, pasión y diversión. No podemos negar la importancia del resultado, el cual es el fin de cada competencia, vale decir, ganarla, perderla o empatar, pero últimamente ha habido mucha controversia con respecto a la "sobre-importancia" que se le da al resultado hoy por hoy en el fútbol mundial. Para esto viene a la cabeza un nombre, José Mourinho, un técnico que hace prevalecer sobre todas las cosas el resultado, haciendo de sus equipos ejércitos, con soldados férreos en la marca y efectivos de cara al gol, pero que regala poca fantasía a la hinchada, prescindiendo de jugadores "diferentes", y dándole más importancia al físico y al biotipo.
En el Perú teníamos también nuestro propio Mourinho, Juan Reynoso, quien sacó campeón a la 'U' el año pasado apelando justamente a eso, a la marca voraz en todos los sectores del campo, a aburrir al rival para finalmente 'matarlo' a goles. Aunque la hinchada crema festejó nuevamente un título vale decir que la presencia en el Monumental dejó mucho que desear, y por eso va mi pregunta, ¿qué tan importante es el juego con relación al resultado?, ¿ganar está realmente por encima de todo?, o ¿se puede hacer, como en parte lo hizo España en Sudáfrica, un equipo que juegue bien y además que gane?. El hecho de que el Inter eliminara al Barza de la Champions League nos envió un claro mensaje, la tendencia del fútbol moderno podría basarse más en ganar que en dar espectáculo, siendo nosotros hinchas,
¿les parece este un argumento válido?