Por Carlos Bernuy
La escena ha dado la vuelta al mundo. Paolo Guerrero, acaso el jugador más emblemático de la selección, agarrándose a escupitajos con unos hinchas, tras la derrota ante Ecuador en el 'Monumental'. Sí, se trata del jugador que al inicio de la eliminatoria encarnaba, con su fútbol aguerrido, todo lo que un aficionado esperaba ver en la cancha.
El futbolista hace tiempo que no es el mismo. No en la selección, al menos. En Europa acaba de concluir una buena temporada con el Hamburgo y se esperaba que su regreso a la bicolor nos trajera de vuelta a ese delantero impetuoso y con pinceladas de líder que destacaba bajo la sombra protectora de Claudio Pizarro. Sin embargo, su bajísimo rendimiento ante Ecuador y su desatinada reacción del final confirmaron que estamos frente a otra versión del 'Depredador'. ¿Por qué? Aquí algunas consideraciones.
Perdió imagen en el grupo. Un jugador que viene de Europa y tiene tanta empatía con la gente suele motivar el respeto de sus compañeros. Más aún cuando hace goles, pone carácter y empuja al equipo. Pero ante Uruguay, en Montevideo, empezó a perder piso cuando pateó el tablero y se hizo expulsar. Entonces, Perú ya era un cuadro golpeado por el escándalo del 'Golf Los Incas' y necesitaba que los mejores tiraran del carro. Paolo no lo quiso hacer.
En marzo último, cuando todavía cumplía seis fechas de suspensión por aquella expulsión, tuvo declaraciones infelices luego de la derrota 1-3 con Chile. "Hay jugadores que en el torneo son estrellas, pero en la eliminatoria no", dijo el ariete. Tras su regreso a la selección, conversó con el plantel, aunque de la boca para afuera siempre señaló que no tenía por qué ofrecer disculpas.
Incluso, ayer volvió a hablar de los ausentes. "Considero que faltan jugadores importantes, con ellos habría sido otra cosa". Guerrero fue un líder que nunca creyó en el plantel que quedó disponible.
Inestabilidad
A nadie le gusta ser insultado, pero un profesional del fútbol no puede responder de la misma forma. "Yo estaba dando una entrevista a la televisión y, en eso, me gritan desde la tribuna 'Paolín lin lin conch.' y me lanzan dos escupitajos. Cómo querían que actúe", explicó ayer en la Videna.
Encima, tras su exabrupto dominical, culpó al imitador Carlos Álvarez de que los aficionados ya no lo miren como antes, algo que confirmó que durante la semana estuvo más preocupado en pelearse con el comediante y en pedir una ampliación de condena para Magaly Medina.
Todo sobre mi madre
Solo una vez se le vio con una novia en Lima y, más allá de alguna dama que dijo haberlo conocido 'íntimamente' en Alemania, Paolo solo tiene ojos para su madre. Y ella para él. Por eso, doña 'Peta' no ha dudado en enfrentarse a la periodista Magaly Medina una y otra vez, pese a que el jugador tiene un abogado para su defensa. Esta presencia de la madre en la vida pública del delantero podría explicar su inmadurez, ya contrastada a la hora de asumir su papel en la bicolor.
"Cuando uno ya es adulto, no puede tener tutores, ni se puede dejar influenciar por los padres en sus decisiones. Eso señalaría falta de personalidad o, quizás, sobreprotección de la madre que, al ver lejos a su hijo, teme que el entorno pueda dañarlo", dice la reconocida psicoterapeuta Carmen Gonzales.
Paolo Guerrero sigue siendo un gran jugador. Ojalá que vuelva a ser el de antes. El que nos arrancaba aplausos. Verdaderamente lo extrañamos.
Tomado de
El Trome